Para las clases medias porteñas, de ambas
riveras del Plata, Jorge Luis Borges es casi un ícono literario. Su literatura
une a las mesocracias de ambos puertos, siendo medio argentino y medio
uruguayo, como todo unitario que hunde sus raíces históricas y genealógicas en
aquel Montevideo ocupado por las marinerías francesas, en la que se hablaban
todos los idiomas menos el castellano, predominando el francés por el elevado
número de inmigrantes y militares de esa nacionalidad que trajo “la
intervención”. Durante esos nueve años beligerantes de la Guerra Grande,
digamos que desde la caída de Oribe a fines de 1838., desde antes, cuando se
formaliza la alianza entre los emigrados porteños y Rivera, previo al
alzamiento derrotado en arroyo Carpintería , setiembre de 1836. Es Montevideo
el centro de irradiación del partido Unitario, desde allí salen las órdenes de
la Logia que decreta el alzamiento de Lavalle y el fusilamiento del Gobernador
de Buenos Aires, Manuel Dorrego en diciembre de 1829. Todo este largo proceso
mixturará a los jefes del partido unitario con el patriciado montevideano, las
mas de las veces por medio de uniones matrimoniales. Tal es el caso de
Bartolomé Mitre, uruguayo por línea materna.
Es en ese escenario histórico que se ubica
el historicismo de Borges, uniendo su genealogia familiar con un casi mítico
Coronel Borges veterano de en las guerras antirrosistas.
La llamada Guerra Grande se inscribe en el
largo proceso de la disgregación Platense inaugurada en su primer batalla aquel
18 de mayo de 1811, cuando el capitán de Blandengues José Artigas en la
localidad oriental de Las Piedras. Allí se delinearán claramente los dos
partidos, el directorio de la Primera Junta porteña, unitarios, y el de los
federales, encarnado por Artigas. La entrega de éste a los portugueses por
parte de la facción unitaria de Rivadavia, la misión García- Herrera, uno por
el directorio porteño y otro por los unitarios de Montevideo, la derrota del
artiguismo es el comienzo del siglo de guerras civiles que terminará, parcialmente,
en el holocausto paraguayo, en Cerro Corá, sesenta años después de la primer
batalla. Es en ese largo proceso de guerra civil crónica que nuestra región, de
anarquía económica, que se inscribe a esta región en el círculo económico del
Imperio Británico. Esta parte del mundo, como dijo alguna vez un presidente
Argentino de comienzos del siglo XIX, “Argentina forma parte virtual del
Imperio Británico”, o como dijera aquel presidente oriental de la última década
de ese siglo, J.Herrera y Obes, que se sentía “gerente de una estancia cuyo
directorio está en Londres”, tal era el pensamiento de las clases mercantiles
de nuestros puertos.
Fue un proceso de recambio poblacional, al
antiguo poblador del país, mestizo, criollo, o indio, lo que genéricamente de
dice el gaucho, se le llevo una guerra de exterminio, se lo convirtió en carne
de cuartel, o se le degolló en las pampas entreverado con los indios . En medio
de este proceso, un aluvión inmigratorio fue sustituyendo aquella población
originaria. Pero ese genocidio debió ser rematado con la desculturización.,
borrar el pasado, para ello se instaura la escuela pública. En esa escuela
colonial se imparte “la leyenda patria” elaborada por los vencedores para
justificación de su victoria. Para esta escuela no teneros pasado, todos somos
inmigrantes, como dicen los uruguayos. “El hombre desciende del mono y nosotros
del barco. Es en ese marco histórico- cultural, que Borges construye sus
historias. El argentino para Borges lleva el peso de su pasado hispánico diluido
en sangre itálica, dos rémoras para un porteño educado a la inglesa. Para
chasco de la vieja oligarquía mercantil porteña, no fueron ingleses los
inmigrantes mayoritarios, a fines del siglo XIX y comienzos del siguiente,
fueron meridionales, italianos y gallegos…de ahí la postura despectiva de
Borges para ese nuevo prototipo de argentino, para con los descendientes de esa
emigración.
No figura en Borges mas que dos tipos de
individuos, desde su mirador inglés, se ven los subtipos rioplatenses, los restos
del gauchaje exterminado, de cuya existencia solo se remite a un Martín Fierro
privado de su circunstancia histórica y de su peripecia política, transformado
en referente bárbaro- en el sentido sarmientiano del término- de sus personajes
orilleros, compadritos y malevos; o el otro, el italo-argentino, pintado
eufemísticamente en su cuento El Alef, en el cual, luego de largo prólogo, nos
internaremos a continuación.
EL ALEF. UNA SATURNAL ALEGORÍA.
Es esta un ejemplo del arte de la
escritura estratificada, en la cual se perciben de inmediato dos o tres niveles
de significación. El primer nivel es la historia literalmente contada. Al
segundo se arriba descubriendo el significado alegórico de los elementos de la
historia. Al tercero se llega jugando con el SATOR, imaginando figuras en el
damero formado por las veinticinco letras del cuadrado
.
La gran charada comienza con la alegoría
misma. Carlos Argentino Danieri, personaje de la historia, cuyo nombre describe
su genealogía. Representa al argentino descendiente de italianos, con
pretensiones de abarcar a todo el pueblo argentino. Tiene rasgos europeos, no
tan europeos como los nórdicos, pero europeo al fin:”Carlos Argentino Danieri
es rosado, considerable, canoso, de rasgos finos. Ejerce no se que cargo subalterno
en una biblioteca ilegible de los arrabales del Sur; es autoritario, pero
también es ineficaz…”
Lo que nos llama inmediatamente la
atención, es el aparente desatino que a continuación se escribe”, ejerce un no
se que cargo subalterno en una biblioteca ilegible en los arrabales del Sur”…
esta frase no tiene desperdicio. Carlos, el italo-americano, ejerce un cargo
subalterno en una ridícula biblioteca- para Borges el universo, el mundo es
comparable a una biblioteca- en los arrabales del mundo. Puede decirse que se
está describiendo al pueblo argentino, a la nación argentina desde una singular
perspectiva. Agrega, que es autoritario, pero que es ineficaz , una de las
características atribuidas a los regimenes mas o menos de facto, mas o menos
populares que han pasado por el país, pero sobre los cuales Borges siempre ha
tenido singular prevención. Además está el marco temporal en el que se
desarrolla la historia, en el período más traumático para el autor, que también
fue relegado a una insignificante biblioteca del sur, a mediados de la década
peronista. Por lo que toda esta alegoría tiene un marco de vivencias personales
del autor. Pero, sigamos con el personaje:”pese a mediar ya dos generaciones de
distancia, dice la “ese” italiana y la copiosa gesticulación italiana
sobreviven en él. Su actividad es continua, apasionada, versátil, y del todo
insignificante.” Quién no ve en esta descripción lapidaria al tipo medio
porteño? Su posterior descripción psicológica y cultural, su afrancesamiento,
sus “ociosos escrúpulos”, completa el cuadro.
O sea, desde la periferia, el arrabal del
mundo, un pueblo se debate entre la imitación y el hastío, en una acción vital
sin sentido, totalmente subalterna y secundaria, ajeno a todoa otra acción
superior. Este sería uno de los mensajes alegóricos. Pero hay más, Carlos
Argentino, es primo hermano de Beatriz Viterbo, que la había amado
secretamente, incestuosamente, a diferencia de Borges, que la había amado
idealmente, verdaderamente, mas allá de su existencia física temporal. Aquí
encontramos dos personajes en pugna, el autor, pues Borges se presenta en
primera persona en todo el relato, representando al “amor” puro, ideal,
abstracto. Esto nos remite a la simbología clásica, dando un significado
simbólico a los términos, entraríamos en un tercer nivel de significación. La
búsqueda del conocimiento esotérico, aún el filosófico exotérico, fue desde
antiguo representada en forma de alegoría amorosa, pues la surte azarosa de un
amante real es un ejemplo bastante gráfico de las vicisitudes del filósofo en
búsqueda del conocimiento.
La elección del bien amado, Beatriz, nos
remite a Dante, en que ésta representa al “arte” al sumo saber. De su mano
Dante accede al Paraíso. Dentro del Crucigrama del SATOR, Beatrice, EARTE,
representa el ARTE. (1)
Y de la mano de Beatriz, como en la Divina
Comedia, ingresamos al arte de dibujar en la cuadrícula palabras y relatos. El
encuentro con el ALEF, AE, (1) en la cuadrícula.
Aquí remitimos al lector a jugar con la
cuadrícula siguiendo el relato:”UNA COPITA DE SEUDO CONÑAC-ORDENO-Y TE
ZAMPUZARÁS (ZAARAS-1)EN EL SOTANO. YA SABES, EL DECUBITE DORSALES INDISPENSBLE.
TAMBIÉN LO SON LA OSCURIDAD, LA INMOBILIDAD, CIERTA ACOMODACIÓN JOCULAR. TE
ACUESTAS EN EL PISO DE BALDOSAS Y FIJAS LOS OJOS EN EL DECIMONONO ESCALON DE LA
PERTINENTE ESCALERA. 2) Me voy, bajo la trampa y te quedas solo. Algún roedor
te mete miedo ¡fácil empresa! A los pocos minutos ves el ALEPH (3) El
microcosmos de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial,”el
multun in parvo”
1
SATOR la escalera del alef
AREPO
TENET
OPERA
ROTAS
2
SATOR
AREPO
TENET
OPERA
ROTAS
3
SATOR “Esfera
tornasolada”
AREPO
TENET
OPERA
ROTAS
4
SATOR
AREPO
TENET
OPERA
ROTAS
5
SATOR
AREPO
TENET
OPERA
ROTAS la almohada humildosa
“Claro que si no lo ves, tu incapacidad no
invalida mi testimonio…Baja; muy en breve podrás entablar un diálogo con TODAS
LAS IMÁGENES DE BEATRIZ… (ARTE-6).Carlos tomo una bolsa, la dobló y la acomodó
en un sitio preciso. “LA
ALMOHADA ES HUMILDOSA- explicó-, pero si la levanto un solo
centímetro, no
6
SATOR
AREPO
TENET
OPERA
ROTAS
verás ni una pizca y te quedas corrido y
avergonzado. Respantinga en el suelo ese corpachón y cuenta diecinueve
(1+9=10=1) escalones.”
“En la parte inferior del escalón, hacia
la derecha, vi una pequeña ESFERA TORNASOLADA de casi
INTOLERABLE FULGOR. Al principio la CREI
GIRATORI: A luego comprendí que ese movimiento era una alusión producida por
los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del ALEPH seria de dos
o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba allí sin disminución de
tamaño.”
Ubiquemos la escena:
Parte del mensaje se encuentra en el
texto, parte en las letras que lo forman. En la PARTE INFERIOR, con estas letras
formamos el cuadrado (4). Detectada la figura principal por ESCALON apoyada en
el conjunto reiterativo, “en la parte inferior”, o sea donde tenemos OR, hemos
encontrado el comienzo del área de referencia del relato.
Por las dudas nos reitera mas adelante,
que era “CASI INTOLERABLE FULGOR”, utilizando el mismo juego de letras que
“ESFERA TORNASOLADA”. Luego nos dice que “el diámetro del ALEPH era de dos o
tres centímetros”, como esto no es cuestión de mediciones sino de claves
numéricas, debemos encontrar dos o tres letras validas en ese lugar AEP.
Nos dice que debemos buscar el sector
inferior derecha, donde la clave es “ESFERA TORNASOLADA”, nos está diciendo que
ese era SATOR. Aquí es donde no solo se dan las letras , sino que lo hacen en
el mejor orden posible a los fines del relato.
Nos reitera que era una ALUSIÓN, donde un
corrector de texto hubiera puesto mas ajustadamente ILUSIÓN, pero realmente el
juego es así, por equivocas alusiones se llega a la palabra clave, “al
secreto”, que todas las palabras eludiendo aluden.
Literatura esotérica en la eterna búsqueda
del ser.
Estas historias elaboradas por Borges
plantean profundos problemas existenciales que preocupan al hombre desde
tiempos inmemoriales. Su origen, su historia, su destino mortal, transitorio,
efímero, perecedero Sus ansias de eternidad lo llevan a plantearse
interrogantes y a resolverlas. La angustia que estas cuestiones generan en el
ser humano dan pie a que toda explicación, todo razonamiento encadenado, sea
válido para aplacarla.
Creemos que este artificio cultural
denominado Satorarepo constituye una de las tantas creaciones humanas en la
búsqueda del “verbo absoluto”, la palabra divina inspiradora de profetas y
místicos. Hoy a la luz de nuestra cultura, podríamos definirlo como un “catalizador
“de palabras y con ello de asociaciones de ideas.
Funcionaría como un crucigrama en el
sentido de que de acuerdo a nuestro bagaje cultural podemos resolverlo armando
las palabras con las letras cruzadas, completando el conjunto por sucesivas asociaciones
en cadena. Pero si nuestra memoria e imaginación no son ricas, si nuestro
vocabulario no es abundante, poco podemos hacer con los pies que nos den en el
crucigrama. Aquí nos dan las claves con las letras mas usuales en las lenguas
latinas o romances. Estadísticamente son las vocales y consonantes más usuales,
podríamos decir que forman el “esqueleto” de todas las palabras de las lenguas
romances. Y también, que siendo veinticinco fonemas, agrupados de cinco en
cinco, podemos decir que el promedio de fonemas por palabra, excluyendo las
intersecciones y conjunciones, es de cinco… por lo que este selecto número de
fonemas, tan armonioso y simétrico, no es casualidad.

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